Aquí termina la zona de confort

Si no es ahora, ¿cuándo?

5 pasos para superar que te rompan el corazón… en Paris

Pues bueno empecemos diciendo que este no es un relato de como mi novio decidió terminar nuestra relación en el aeropuerto rumbo a Paris, donde se suponía nos íbamos a comprometer, jaja, no, en serio no es sobre eso, pero si les contaré un poco sobre el suceso para poder expresarles mejor mis tips parisinos.

Primero; empecemos por lo primero:

París

No me gusta (gustaba) París. Hace dos años visité “la ciudad del amor”, yo iba con la intención de quedar pasmada ante la belleza de la que todo el mundo hablaba y pues qué les digo, las decepciones también vienen en forma de ciudad no solo de persona. No me gustó nadita, se me hizo súper turística, sin mentir debo de aparecer, como en 100 fotos de gente que andaba de romántica tomándose fotos en todos los puntos importantes, así que alguna pareja que celebra su luna de miel, tiene una foto enmarcada en la sala conmigo atrás, de por vida.

Entre las muchas cosas que no me gustaron de París (o por lo que París no me gustó) lo que más me hizo decir “¡Hell no!”, fue lo impersonal y soso de la ciudad, no tenía ninguna historia que contarme, irónico ¿no? Candados en la reja de parejas que tal vez ya terminaron, una Torre Eiffel que no me sorprendió, no crean que soy difícil, al contrario, soy una chica fácil cuando hablamos de ciudades, si no pregúntenle a Tokio, Bali, Berlín, Roma, Seúl y otras tantas, pero París nomás no… me fui a los cuatro días (como es mi regla) sin ninguna sensación de “¡Aquí me quedo señores, no lloren por mí!” , al contrario estaba ansiosa por irme.

Esta es la primera parte de mi relación con París, ahora viene la segunda:

Mi relación

La verdad nunca pensé que iba a regresar, pero ¡oh! Sorpresa, hace unos 4 meses empecé a planear un viaje con mi novio y dije “chinguesú” de nuevo a París, al final es la ciudad del amor ¿no? Y todos merecen otra oportunidad (menos tú NY, ya tuviste dos y nomás no la armas, pero eso es harina de otro costal). Así que la agregue al tour europeo que me iba a aventar con mi novio, reservé el AirBnB y ahí voy a París de nuevo, bastante enamorada y esperando que esta vez París se pusiera las pilas y que me propusieran matrimonio, lo sé soy un cliché.

Pero aquí está la parte chistosa (chistosa en un sentido irónico tipo “casi me aviento al Sena”) mi novio decidió terminar conmigo en el aeropuerto rumbo a París, así que empezó en Varsovia para terminar en París, sí así como lo leen, la persona con la que esperaba pasar el resto de mi vida decidió que mejor no, y que París era el mejor lugar para decírmelo.

Lo interesante de mi historia es que, a la gente normal la terminan y sale corriendo en escena de telenovela, mandan indirectas por Facebook y se acabó. Pero yo señores, yo aún tenía 25 días pa´estar con el muchacho, porqué apenas era el tercer país de un viaje por 10 países. Así que mis opciones eran, afrontarlo como una niña grande y ver qué era lo mejor y que el mundo no se termina o llorar durante todo el mes, aventarlo en alguna estación del tren y alegar demencia temporal.

Si les doy estos tips es porque obvio no estoy en la cárcel y aún sigo viajando con mi ex, y cada que cuento la historia la reacción de la gente casi (énfasis en el casi), hace que le ve el lado bueno a esto.

Ahora si a lo que vamos, mis 5 pasos para dejar que París te sane, porque superar sería venderles una receta mágica que no tengo…pero se oye cool el titulo ¿no?

 

Deja que las calles te deslumbren: La primera vez que visité Paris, no le puse atención, no me detuve a ver las calles, parecía que iba contra reloj conociendo todos los puntos famosos, pero esta vez, me di el tiempo de caminar por las calles, de detenerme a ver los detalles, y créanme las calles son increíbles, dense el tiempo de perderse por el centro, deténganse a ver los escaparates de las tiendas, tomen fotos sólo para ustedes, no para presumir, sino para recordar los colores y que les traiga a la mente los olores, piérdanse, nada malo les va a pasar.

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Come como si no hubiese un mañana: Las dietas aquí están prohibidas, no lo digo yo, lo dice la ley. Caminen y si se les antoja un pastel, cómanlo, si se les antoja un pedazo de queso, ¡TRAGATELO!, por favor comete una caja entera de macaroons en un café parisino, te recomiendo Café Pouchkine, es como un cuento de hadas. Deja que París te conquiste a través de tus papilas gustativas, tiene tantos postres, tanto que disfrutar, así que no te limites, te juro que cada kilo que subas, valdrá la pena.

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Dile adiós a las atracciones turísticas: No estoy diciendo que no vayas a ver la torre Eiffel, pero creo que mi principal error la primera vez que fui, fue tratar de ver todo lo que todo mundo me decía que tenía que ver. No necesitas ir al Louvre si no te gustan los museos o no necesitas ir al puente de los candados a ver mil candados de gente que ni conoces, a lo mejor este consejo no les va a agradar o hasta me van a decir que estoy loca, pero para mi mis viajes se hicieron mil veces mejor en el momento que deje de tratar de ver todos los “landmarks” que se supone debo de ver, si quiero voy, si no, no y no me siento mal, evito filas, gente molesta que no deja de empujarte y como les dije arriba, evito salir en 40k fotos de gente que ni conozco.

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Go local: En una de esas pérdidas que te recomiendo que te des, métete a un café que no esté en tus planes, que se vea más austero, habla con la gente, parachutea el francés mientras ellos parachutean el inglés, pídeles que te recomienden, que te cuenten, deja que París te hable a través de sus personas, de sus cafés, de sus calles, tómate el café que te recomienden, quédate un rato viendo a la gente entrar y salir, tómate un descanso y actúa como si tu hubieses nacido en Paris.

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Vuélvete un artista: Toma fotos como artista, no como turista, ve el arte pero no el de los museos, el arte en la calle, como se viste la gente, disfruta del atardecer y del amanecer, deja de lado al turista que traes dentro y dale la bienvenida al viajero, deja que el arte te llene, porque París está lleno de arte, arte en la comida, en la arquitectura, en el idioma, en las calles, ve todo como una pintura digna de estar en el mejor museo. Sé arte.

 

Así es como Paris me ayudó en este trágico momento amoroso, e hizo que mi perspectiva cambiara completamente, los viajes sanan, los viajes nos hacen crecer, porque vemos más allá de nuestra realidad, vemos todas las posibilidades y entendemos todo lo que nos falta por conocer.

 

 

 

 

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